Efectos de la actividad fisica en el entorno laboral

Los diferentes aspectos que nos encontramos, a la hora de diseñar un puesto de trabajo son: un adecuado ambiente de trabajo, seguridad en el entorno, una buena calidad y regulación en aspectos relacionados con los ruidos, vibraciones, iluminación y maquinaria a utilizar, así como el factor humano y las condiciones físicas de la persona que va a ocupar dicho puesto. 

Centrándonos en los diferentes factores y variables que pueden influir en las condiciones físicas de un trabajador y relacionándolo con el ámbito que nos ocupa (Actividad física), nos encontramos con que existe un gran abanico de aspectos que nos pueden afectar negativamente. Todos ellos se pueden relacionar en cierta manera con el nivel de actividad física de los trabajadores. 

Por un lado, el conocimiento, por parte de la persona, de técnicas de ergonomía, junto con un buen tono muscular, consigue minimizar la fatiga, lo que incrementa la productividad, evita la pérdida de ingresos y disminuye el número de reclamos médicos, e incapacidades permanentes.

Una vez que la persona adquiere una adecuada condición física, consigue reducir el impacto causado por los (ETA) Efectos Traumáticos acumulativos o también conocidos como (TTA) Trastornos de Trauma Acumulativo, los cuales son afecciones a nivel musculo esquelético (músculo, tendones y nervios) en lugares como manos, muñecas, codos, hombros, cuello, espalda y rodilla, debido mayormente a movimientos repetitivos propios de cada puesto de trabajo, así como, posturas incómodas, cargas elevadas, contactos, temperaturas extremas o vibraciones. Todo ello provoca traumas que cada día provocan un elevado número de bajas en las empresas.

Otro de los componentes que pueden afectar al rendimiento laboral, mas allá del estado físico, es el psicológico. Concretamente el estrés. Analizando variables que puedan influir en el estrés, como pueden ser el agotamiento emocional, la despersonalización y la realización personal y/o profesional y relacionándolas con indicadores de actividad física se puede afirmar que la práctica de actividad física tiene un efecto protector sobre el estrés (Ramon Suarez, Zapata Vidales, & Cardona-Arias, 2014).

Para tratar de disminuir estos efectos negativos, como estrategia eficaz para combatir problemas asociados a la inactividad física en el entorno laboral (vistos anteriormente) encontramos la implementación de programas de actividad física dentro de la propia jornada laboral. Programas de intervención en empresas que introducen protocolos de pausas activas donde los empleados realizan ejercicio físico durante un tiempo aproximadamente de 15 minutos durante su jornada laboral, han demostrado ser eficaces para aumentar el nivel de actividad física de sus empleados (Díaz Martinez, Mardones Hernandez, Mena Bastias, Rebolledo Carreño, & Castillo Retamal, 2011), lo cual repercute positivamente con el rendimiento de estos aumentando la productividad laboral, el bienestar y la satisfacción  (de Miguel Calvo, Schweiger Gallo, de las Mozas Majano, & Hernández López, 2011).

Reducir los efectos negativos e incrementar la productividad es un desafío permanente en las empresas, por ello se considera muy eficaz integrar el hábito en las empresas, de programas de trabajo preventivo laboral, a través de un programa de trabajo funcional, por medio de fuerza, movilidad, estiramientos y relajación, y enseñando ejercicios para llevar a cabo tanto en la jornada laboral como en casa, todo ello, partiendo de una evaluación inicial del puesto de trabajo, y la condición física individual, con un seguimiento continuo del proceso y una evaluación final. Podremos observar y comprobar que disminuirán los trastornos musculo-esqueléticos y psicológicos que pueden provocar incapacidades laborales lo que supone implicaciones desfavorables para trabajadores, empresas y para la sociedad (Martínez-López & Saldarriaga-Franco, 2008)

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