ritmo de vida

La importancia de la distribución de las comidas

Cuando hacemos asesoramiento nutricional a los integrantes de una empresa nos encontramos con rasgos comunes en relación a sus hábitos de alimentación.

Uno de ellos es, sin duda, una irregularidad en la distribución de las comidas.

Nuestra vida gira en torno a un reloj

Los horarios, no son solo importantes en la alimentación, sino en general en nuestra vida cotidiana. Los horarios permiten que llevemos una vida ordenada, que estemos centrados y que nuestro organismo funcione de forma adecuada.

Si pensamos en ello, todo nuestro día gira en torno al reloj: levantarse a una hora para ir a trabajar, la hora del descanso del café, el momento de la comida, la hora de salida del trabajo, el horario de salida del colegio, la hora de la cena y la hora de acostarse.

Los especialistas en nutrición damos mucha importancia a la distribución de comidas y sus horarios. Para conocer mejor a una persona algunas de las preguntas que realizamos son:

¿Desayunas?, ¿a qué hora?

¿Tomas algo a media mañana?

¿A qué hora comes?, ¿comes en casa?, ¿en el trabajo?, ¿Cuánto tiempo le dedicas a la comida?

¿Meriendas?

¿A qué hora cenas? y ¿a qué hora te acuestas?

Algunos consejos

Después de recopilar esta y otra información relevante..algunos de los consejos que damos son:

1.- Levantarse a la misma hora y realizar un desayuno reparador y completo. Un buen desayuno hace que te enfrentes al día con más energía y optimismo. Las combinaciones son infinitas: fruta, café, tostadas, frutos secos, lácteos, jamón serrano, tortilla, etc. Debemos evitar bollería y cereales con mucho azúcar (mejor si son integrales). Nos darán energía a corto plazo pero luego tendremos sensación de “hambre feroz” que nos llevará a “devorar” lo que se nos ponga por delante, que no suele ser lo más saludable.

2.– Recomendamos tomar algo ligero a media mañana, siempre que las obligaciones lo permitan, un pequeño bocadillo de queso o jamón, un puñado de frutos secos, un yogur o una pieza de fruta.

3.- El tiempo destinado a la comida debe ser suficiente. Comer con prisas no es lo mismo que comer tranquilo. No solo se trata de “echar alimentos al estómago”. Se trata de comer disfrutando y, si es posible, con compañía. Comer alimentos ligeros permitirá que la digestión sea más fácil y que podamos continuar trabajando sin sentir “pesadez” o “somnolencia”.

4.- La merienda no solo es cosa de niños. Una merienda “frugal” nos permitirá continuar de forma activa la tarde y no saquear la nevera antes de cenar (algo que ocurre con bastante frecuencia en los hogares). Los alimentos que recomendamos para la media mañana son también muy adecuados para la merienda.

5.- Como dice el refrán…”hay que cenar como un mendigo”, pero es importante no saltarse esta comida. Debemos cenar mínimo dos horas antes de acostarnos e incluir platos ligeros: ensaladas, verduras, cremas, pescados, tortillas. Alimentos fáciles de digerir y cocinados con poca grasa.

Como conclusiones:

Las rutinas son fundamentales para nuestra salud, y los horarios forman parte de ellas.

Cuando una persona busca ayuda para mejorar su alimentación, uno de los principales aspectos a mejorar es la distribución de las comidas.

Pasar muchas horas sin comer puede ser la causa de que nos sintamos a veces débiles, con dolor de cabeza y que comamos con mayor ansiedad.

Como siempre, lo importante es que, aunque hay consejos generales, cada persona es un mundo y debemos aprender a conocernos (qué alimentos o platos nos sienta bien, cada cuántas horas comer…). También consultar a un especialista en nutrición si tenemos dudas o queremos ayuda para cambiar nuestros hábitos.

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